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Antigüedades sonoras

Crónicas del arte sonoro

Antigüedades sonoras

Colección, taller y divulgación de los aparatos que aprendieron a guardar el sonido. Las piezas, restauradas y en funcionamiento, están a disposición de museos, ayuntamientos, centros culturales y asociaciones que quieran llevarlas al público.

Proponer un acto cultural

Cilindro con el primer tema de Para Elisa (Beethoven, 1810). Cada púa pulsa un diente del peine. Sonido generado en el navegador.

Quién soy

Me llamo Carlos Javier Ramos Darias. Colecciono y restauro instrumentos musicales mecánicos y aparatos de reproducción sonora, y escribo sobre su historia desde San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife.

Todo empezó mucho antes de que existiera una colección. De niño me atraían las televisiones y las radios de válvulas: aquel zumbido al encenderlas, el calor y la luz naranja detrás de la rejilla, una voz que llegaba de ninguna parte. Cuando pude comprarme mi primera radio estaba estudiando electrónica, así que por fin entendía lo que ocurría dentro.

Ya de joven descubrí los fonógrafos, y con ellos el camino que había recorrido la humanidad hasta llegar a aquella radio y a aquel televisor. Sin proponérmelo, y con mucho entusiasmo, empecé a coleccionar y a admirar cada objeto de esa historia, la de los inventos que nos han traído hasta el presente. Aquel interés se fue estrechando hasta un terreno concreto, el de los reproductores sonoros, y acabó formando una colección de lo más completa en su terreno.

Reunirla ha exigido moverse mucho. Francia, Alemania, Inglaterra, Italia, Holanda, Suiza, Portugal, Grecia, Estados Unidos, China: allí donde aparecía una pieza que merecía la pena, y sin contar los rincones de España que he recorrido buscando lo mismo. Subastas, una red de coleccionistas y restauradores repartida por medio mundo y muchas horas de mercadillo y de tienda de anticuario, que es donde a veces aparece lo que nadie sabía que tenía delante.

Quien colecciona estos aparatos acaba siendo, por necesidad, restaurador: casi ninguno llega funcionando. En el taller devuelvo la voz a piezas enmudecidas durante décadas, documento cada intervención y vuelco la investigación en Crónicas del arte sonoro, el libro que tengo en preparación. Después viene la parte que más me importa: que suenen delante de la gente.

Por el camino coincidí en esta afición con Domingo Fragiel Tremps, con quien comparto colección y comisariado. De ahí han salido actos culturales en museos y centros culturales de Santa Cruz de Tenerife y Valencia, restauraciones documentadas, artículos y entrevistas en prensa y radio, y los vídeos del taller. Todo ello puede consultarse en la trayectoria.

La colección crece cada año y cuenta con informes de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel, del musicólogo Joaquín Díaz, del laboratorio Sono·Lab de Las Naves y del artista sonoro Francisco López, que recomiendan su conservación en un lugar idóneo donde pueda mostrarse al público. Ambos están recogidos en la trayectoria.

Coleccionar

Piezas desde finales del siglo XVIII hasta la era del transistor: cajas de música, organillos, pianos automáticos, fonógrafos, gramófonos y radios primitivas, con sus discos, cilindros, rollos y documentación original. La colección sigue creciendo.

Restaurar

Devolver la voz a los aparatos enmudecidos con las mismas técnicas con que fueron fabricados, interviniendo lo mínimo y dejando constancia de todo.

Exponer

Organizar actos culturales y exposiciones con las piezas en funcionamiento, visitas guiadas y demostraciones sonoras, junto a Domingo Fragiel Tremps, y hacerlas dialogar con el arte sonoro contemporáneo.

Publicar

Documentar cada pieza y volcar la investigación en artículos, entrevistas, vídeos y en Crónicas del arte sonoro, el libro en preparación.

¿Qué es el arte sonoro?

Hoy llamamos arte sonoro a las prácticas que toman el sonido como materia de creación, y solemos situarlo en las vanguardias del siglo XX. Pero el arte existe mucho antes que su nombre.

El término suele fecharse en 1913, cuando el futurista Luigi Russolo publicó El arte de los ruidos y construyó sus intonarumori. Sin embargo, el afán de organizar el sonido, guardarlo y hacer que una máquina cante con voz propia es muchos siglos anterior.

En la Alejandría del siglo III antes de nuestra era, Ctesibio construyó la hydraulis, un órgano que empujaba el aire con una columna de agua. De aquellos órganos desciende el carillón de torre, que desde la Edad Media hacía sonar las campanas por medio de un gran tambor erizado de púas: el mismo principio que, siglos después, cabría en la palma de la mano dentro de una caja de música. En el Bagdad del siglo IX, los hermanos Banū Mūsā describieron un órgano hidráulico con cilindros intercambiables: cambiar el cilindro era cambiar la melodía. En 1206, al-Jazarī dibujó una barca con músicos mecánicos gobernados por un cilindro de clavijas. Y en 1738, el flautista autómata de Jacques de Vaucanson soplaba de verdad su flauta ante un público que se preguntaba dónde residía el alma de la interpretación.

Estas máquinas no solo guardaron música. Durante siglos intentaron también reproducir el mundo: pájaros mecánicos que cantaban y movían el pico dentro de una jaula, serinettes que enseñaban melodías a los canarios de salón, y órganos escondidos dentro de autómatas, como el tigre de Tipu Sultán, que al accionar la manivela rugía sobre el soldado al que devoraba. Imitar una voz, un trino o un rugido fue durante mucho tiempo la forma más ambiciosa de atrapar el sonido.

El cilindro de púas no nació con la caja de música: durante siglos gobernó los carillones de las torres, y antes aún los órganos de la Antigüedad ya hacían sonar música sin músico. Fue el primer soporte programable del sonido, aunque no lo capturase: lo escribía de antemano, nota a nota.

Los aparatos de esta web se agrupan en dos familias. Los instrumentos automáticos (organillos, cajas de música y pianos automáticos) ejecutan una música programada en púas o perforaciones. Los aparatos de grabación y reproducción (fonógrafos y gramófonos) conservan un sonido real, con su timbre y su respiración.

La radio abre otro capítulo: el sonido transmitido a distancia y en directo. El libro se detiene en su umbral; aquí se incluye como epílogo.

Cronología del arte sonoro

Siete familias de aparatos, desde los carillones medievales hasta la radio. Muchas convivieron durante décadas: el piano automático vivía su apogeo cuando el gramófono ya estaba en los salones.

Carillonesdesde el siglo XV

El antecesor de todo lo que viene después. En las torres de los Países Bajos, un tambor de bronce erizado de púas gira movido por el mismo peso que mueve el reloj; cada púa levanta una palanca, la palanca tira de una varilla y el martillo golpea una campana afinada. Basta ver el mecanismo desnudo para reconocer el mismo esquema que después llevará la caja de música: tambor, púas y tren de engranajes. Una máquina que toca sola, a la vista de toda la ciudad.

El principio es exactamente el de la caja de música, solo que a escala de edificio y con campanas en lugar de dientes de acero. Cambiar la melodía significaba recolocar cientos de púas en el tambor, un trabajo de días que en muchas ciudades se hacía varias veces al año. De ahí desciende el organillo de cilindro y, ya en el siglo XVIII, cuando el mecanismo se redujo hasta caber en un reloj de bolsillo, la caja de música.

  1. 1400sLas ciudades flamencas y brabanzonas instalan los primeros juegos de campanas afinadas gobernados por un tambor de púas.
  2. 1510Oudenaarde monta un mecanismo de campanas considerado uno de los primeros carillones propiamente dichos.
  3. 1644Los hermanos Hemony funden en Zutphen el primer carillón perfectamente afinado, y fijan el modelo que se copiará en toda Europa.
  4. 1600sAl tambor automático se le añade un teclado de puños y pedales: el carillón se convierte también en instrumento de concierto.
  5. 1796Antoine Favre sustituye campanas y martillos por lengüetas de acero afinadas dentro de un reloj. El mismo principio, reducido a la palma de la mano.
Mecanismo de carillón dentro de una vitrina de madera y cristal: un gran tambor metálico con púas, el peso motor, el tren de engranajes de latón y las varillas que accionan los martillos
Mecanismo de carillón: el tambor de púas, el tren de engranajes de latón y las varillas que tiran de los martillos de las campanas. Fotografía del autor. Schwarzwaldmuseum, Triberg, Selva Negra.

Cajas de música1796 a 1920

Una caja de música es un idiófono: suena el propio metal. Un cilindro de latón erizado de púas gira movido por un muelle y, al pasar, cada púa levanta y suelta un diente de un peine de acero afinado. Los dientes largos dan los graves; los cortos, los agudos.

El detalle que lo cambia todo son los apagadores: unos finos muelles de acero, uno por diente, que rozan la lámina un instante antes de que la púa vuelva a pulsarla. Sin ellos, un diente que aún vibra recibe el golpe siguiente y responde con un chasquido metálico. Con ellos, cada nota enmudece a tiempo y la siguiente nace limpia. Por eso, cuando se restaura una caja, unos apagadores gastados delatan enseguida su estado: el instrumento suena con un chirrido rítmico en lugar de cantar.

Es el carillón reducido a la palma de la mano: el mismo tambor de púas, pero con dientes de acero en lugar de campanas. El mecanismo de cilindro y púas venía de antiguo; la novedad fue sustituir campanas y martillos por láminas de acero afinadas, primero dentro de relojes y tabaqueras. El invento madura entre los relojeros de Ginebra y del Jura suizo y se independiza del reloj hacia 1820 y alcanza su cima artística entre 1860 y 1880. Después, las cajas de disco alemanas permiten cambiar de melodía como quien cambia de disco, justo antes de que el fonógrafo las deje atrás. Muchas llegaron a los salones españoles a través de comercios de Barcelona y Madrid, con repertorios de ópera y zarzuela.

De la colección: Symphonion «Lipsia» de monedas, Leipzig, hacia 1900

No se hizo para un salón, sino para un club social o una sala de espera: cualquier sitio donde la gente coincidiera sin haberse citado y necesitara algo que llenara el silencio. La ranura de monedas del costado izquierdo lo explica todo. Se echaba una moneda, sonaba un disco entero y después se decidía si merecía la pena repetir.

Symphonion Musikwerke la bautizó con el nombre latino de su propia ciudad, el que habían usado los mapas del humanismo durante siglos. El estuche es de nogal, con la inscripción «Symphonion Musik Automat» en la tapa, y al abrirla aparece la litografía de seres mitológicos, los mismos enanos bucólicos que decoraban otros modelos de la casa, trasladados del salón aristocrático al espacio semipúblico del club. El cajón de monedas, con su cerradura y su llave, recuerda que esto era también un negocio: alguien lo vaciaba cada cierto tiempo, contaba lo que había dentro y decidía si el instrumento seguía ganándose su sitio en la sala.

El mecanismo es de doble peine, para discos de diez pulgadas: dos láminas de acero enfrentadas que suenan al unísono y dan la sonoridad potente que Symphonion desarrolló pensando justamente en estos usos. Es un antecedente directo de la gramola: el mismo pago por escucha y el mismo modelo de música en el espacio público, pero con púas y peine en lugar de aguja y surco.

De la colección: Reuge CH 3/72, caja de cristal con patas de delfín, años ochenta

Frente al disco intercambiable, el mecanismo clásico de cilindro y púas. Y una decisión de diseño que define la pieza antes de que suene la primera nota: dejarlo todo a la vista. Cuatro paneles de cristal biselado, unidos por columnas de latón con rosetones dorados, convierten el interior en el espectáculo principal. El cilindro erizado de pinchos, los setenta y dos dientes del peine en formación, el barrilete del resorte con su escape al descubierto. Como si Reuge hubiera decidido que la belleza de su trabajo no necesitaba esconderse bajo ninguna tapa. Las cuatro patas son delfines de bronce dorado con la cola enroscada, un motivo heredado del mobiliario Luis XVI y del Imperio que la casa reservaba a sus modelos de presentación.

La etiqueta de la base no deja dudas: Reuge Music, Sainte-Croix, Suiza; modelo CH 3/72, tres melodías y setenta y dos notas; número de serie 37285. El cilindro lleva «Memory» en tres partes, de Andrew Lloyd Webber, lo que sitúa su fabricación en los años ochenta, después del estreno de Cats en 1981. Reuge no grababa éxitos pasajeros: si esa melodía entró en catálogo fue porque la casa la consideró digna de quedar escrita en metal.

Setenta y dos notas permiten arreglos que los peines de treinta y seis no alcanzan: dos octavas completas, armonización real, voces interiores que los mecanismos pequeños sacrifican. Y al sonar a través del cristal, sin caja que amortigüe, el timbre es claro y resonante. Esta pieza no pertenece al siglo XIX que ocupa la mayor parte de esta historia, pero sí a la misma línea: es la prueba de que el oficio sobrevivió, y de que alguien en Sainte-Croix siguió tallando peines de acero y ajustando cilindros de latón cuando todos sus competidores habían cerrado.

  1. 1769Michel Joseph Ransonnet, de Nancy, presenta ante la Academia de Ciencias de París un mecanismo con láminas metálicas vibrantes. Hay quien sostiene que Favre no inventó el principio, sino que lo redescubrió.
  2. 1796El relojero ginebrino Antoine Favre comunica a la Sociedad de Artes un carillón «sin campanas ni martillos»: lengüetas de acero afinadas, alojadas dentro de un reloj, en lugar de timbres y martillos. El mecanismo de cilindro y púas ya existía; lo nuevo es la lámina que vibra.
  3. 1814François Nicole introduce los apagadores de acero en espiral, que silencian el diente justo antes de volver a pulsarlo.
  4. 1818Se generaliza el peine tallado en una sola pieza, atribuido a François Lecoultre.
  5. 1874Charles Paillard patenta la Sublime Armonía: dos peines afinados al unísono.
  6. 1885La Symphonion de Leipzig lleva a las tiendas la caja de disco intercambiable.
  7. 1892Gustave Brachhausen funda Regina en Nueva Jersey, que dominará el mercado estadounidense.
Caja de música Symphonion abierta, con litografía dorada en la tapa, disco metálico en el plato y una pila de discos al lado
Symphonion de disco con la litografía original en la tapa y su juego de discos metálicos. Colección y fotografía del autor.
Detalle del mecanismo: dos peines de acero enfrentados sobre la platina, con sus apagadores y tornillos de sujeción
El doble peine visto desde arriba: dos láminas de acero enfrentadas, con sus apagadores en espiral y los tornillos que las fijan a la platina. Es lo que da al Symphonion su sonoridad potente.
Caja de música Reuge en estuche de cristal biselado con patas de delfín de bronce dorado, con el cilindro de púas y el peine a la vista
Reuge CH 3/72 de la colección: el cilindro de púas, el peine de setenta y dos dientes y el barrilete del resorte, a la vista tras el cristal biselado.
Base de la caja Reuge vista desde abajo, con la etiqueta impresa del fabricante y las patas de delfín
La etiqueta de la base: Reuge Music, Sainte-Croix; «Memory (3 parts)», de A. L. Webber; modelo CH 3/72 y número de serie 37285.
Tarjeta de melodías manuscrita de una caja de música de seis aires, con placa del comercio D. Fradera y Cía. de Barcelona
Tarjeta de melodías de una caja de cilindro de la colección: seis aires de Gounod, Bellini, Flotow, Offenbach, Donizetti y Strauss en estilo mandolina. «Fabrique de Genève», apagadores de acero en espiral y placa del comercio D. Fradera y Cía., de Barcelona. Fotografía del autor.

Órganos mecánicos y organillos1750 a 1935

Antes de que existiera manera alguna de grabar el sonido, un órgano mecánico ponía al alcance de cualquiera, en una feria o en la esquina de una calle, las oberturas y arias que solo sonaban en teatros y palacios. Separó por primera vez la creación musical de su ejecución.

El organillero ambulante, muchas veces acompañado de un mono amaestrado que pasaba el platillo, fue durante décadas la banda sonora de las calles europeas: para mucha gente, la única música instrumental que oía fuera de la iglesia.

Bajo el nombre de organillo conviven instrumentos distintos: el órgano de manubrio sopla aire por tubos o lengüetas, y el piano de manubrio, el organillo castizo de Madrid, golpea cuerdas con martillos. En el salón doméstico triunfaron los organillos de disco de cartón perforado, como el Ariston de Leipzig, que aplicó un modelo de negocio muy moderno: vender barato el aparato y ganar con los discos.

De la colección: Ariston de 24 notas, Leipzig, c. 1890

Llegó de Francia con la caja ebonizada intacta y los fuelles perdiendo aire. Entre los discos reunidos para él hay uno especialmente querido: unas folías canarias perforadas en una fábrica de Leipzig hace más de un siglo.

De la colección: Gem Roller Organ, Ithaca, 1888

El organillo doméstico más común de los hogares americanos, con su caja ennegrecida y sus estarcidos dorados. Se anunciaba como The new American roller organ y competía en precio con las cajas de música suizas y francesas, que costaban cien dólares o más. Sus cilindros de madera, las mazorcas, costaban dieciocho centavos, menos que una partitura. Llegó de Estados Unidos a través de un comerciante de Barcelona y conserva su estado original.

De la colección: organillo Faventia, Barcelona, 1950

El organillo castizo en su versión catalana: un piano de manubrio sobre carreta, con cilindros intercambiables de madera forrados de papel amarillo. Cada púa empuja una palanca que percute en la cuerda, en el triángulo o en la caja china. Seis composiciones por cilindro, treinta y dos órdenes de cuerdas dobles y dos elementos de percusión.

La técnica de codificar un cilindro la describió en el siglo XVIII el padre Engramelle con el nombre de tonotecnia. En España, estos pianos ambulantes siguieron sonando en las plazas hasta el último tercio del siglo XX, sobre todo en Madrid y Barcelona.

El Gem Roller Organ de la colección, sonando. Autophone Company, Ithaca (Nueva York), 1888: la manivela hace rodar una mazorca de madera erizada de púas que abre el paso del aire a veinte lengüetas metálicas. Conserva su estado original, sin restauración. Ver en YouTube

  1. 1700sLa serinette, un pequeño órgano de cilindro, enseña melodías a los canarios de salón.
  2. 1878Henry B. Horton patenta en Estados Unidos el Autophone, patente n.º 211.821 del 3 de diciembre. De ahí nace la Autophone Company de Ithaca.
  3. 1887Henry Morris, Samuel Tisdel y Frederick Labar patentan el organillo doméstico de cilindro que la Autophone venderá por miles como Gem Roller Organ.
  4. 1882Ernst Paul Ehrlich lanza en Leipzig el Ariston, con discos de cartón intercambiables.
  5. 1883Aparece el Herophon, cuyo disco cuadrado permanece quieto mientras el lector gira debajo.
  6. 1834Ignaz Bruder funda en Waldkirch, en la Selva Negra, el taller del que saldrán generaciones de órganos de feria.
  7. 1890sLuis Apruzzese impulsa en Madrid el organillo moderno de las verbenas y el chotis.
Organillo Ariston de caja ebonizada con patas torneadas y discos de cartón perforado
Ariston de 24 notas, Fabrik Leipziger Musikwerke, Leipzig, c. 1890, con sus discos de cartón. Colección del autor.
Organillo Herophon con disco cuadrado policromado y discos de repuesto
Herophon de 24 notas, Euphonika, Leipzig, c. 1890. El disco cuadrado queda quieto y el lector gira por debajo. Colección del autor, a la espera de restauración.
Órgano de feria de los hermanos Bruder, con caja lacada en negro y rojo, dorados y los tubos a la vista tras un cristal
Órgano de feria de los hermanos Bruder, de Waldkirch, con su caja lacada en negro y rojo y sus dorados. Fotografía del autor. Schwarzwaldmuseum, Triberg.
Ilustración de época: un organillero con sombrero de copa toca su órgano de manubrio en una calle empedrada, con un mono vestido de rojo recogiendo monedas ante una mujer y una niña
El organillero callejero con su mono amaestrado, una estampa habitual en las ciudades europeas del siglo XIX. Recreación del autor generada con inteligencia artificial a partir de documentación de la época; no es un grabado original.

Pianos automáticos1863 a 1935

Un rollo de papel perforado pasa sobre una barra con un orificio por nota. Cuando un agujero deja pasar el aire, un fuelle neumático acciona la tecla: el vacío hace de motor. Quien pedaleaba controlaba tempo e intensidad, así que tocarlo era, en parte, interpretar.

Al principio el mecanismo no iba dentro del piano: era un mueble aparte, con sus propios pedales y sus dedos de fieltro, que se arrimaba al teclado de cualquier piano de la casa. Solo más tarde se integró en el propio instrumento.

Los pianos reproductores fueron más lejos y registraron los matices de grandes intérpretes. Y compositores como Conlon Nancarrow escribieron para el rollo música que ninguna mano humana podría tocar.

De la colección: piano automático Estonola, Londres, hacia 1900. El piano de La Orotava

Un piano vertical que toca solo. Con la portezuela superior abierta se ve el rollo de papel montado sobre la barra lectora, y bajo el teclado se despliegan los pedales que accionan el fuelle.

Procedía de una casona de La Orotava donde se celebraban bailes y veladas antes de que llegara la electricidad. Llegó al taller con el mecanismo neumático deteriorado, tras décadas convertido en mueble. La restauración fue larga, en tres frentes: el sistema neumático, la mecánica del piano y la afinación final. Algunas huellas del tiempo se dejaron a propósito, como memoria de aquellas noches. Por sus características se data hacia 1900.

El Estonola de La Orotava, ya afinado, tocando «Sur les montagnes», el primero de los Cuadros de la vida campesina, op. 19, de Edvard Grieg. Rollo Victoria 4983. Ver en YouTube

  1. 1863Henri Fourneaux patenta en Francia el Pianista, un mueble con fuelles y rollo de papel que se arrima a un piano corriente y pulsa sus teclas desde fuera. Casas como Thibouville-Lamy lo difundirán por Europa.
  2. 1883Welte usa rollos de papel en sus orquestriones, antes de que existiera el piano automático doméstico.
  3. 1895Edwin S. Votey construye el prototipo de la Pianola, que la Aeolian Company comercializa en 1898.
  4. 1904Welte presenta el piano reproductor Welte-Mignon. Enrique Granados grabará para este sistema.
  5. 1908Los fabricantes acuerdan un rollo estándar de 88 notas.
  6. 1929La crisis económica y el auge de la radio precipitan su declive.
Piano automático Estonola de Londres, con el rollo de papel a la vista tras la portezuela abierta y los pedales del fuelle desplegados
Piano automático Estonola, Londres, hacia 1900: arriba, el rollo de papel montado sobre la barra lectora; abajo, los pedales con los que se accionaba el fuelle. Fotografía del autor.
Interior de un piano con martillos y cuerdas
El interior antes de intervenir: faltan cuerdas y los martillos están en mal estado. Así llegan casi siempre estos instrumentos al taller. Fotografía del autor.
Grabado publicitario del Pianista Thibouville: un mueble con rollo de papel colocado delante de un piano vertical
Anuncio de época del Pianista de Thibouville: el mueble se colocaba delante de un piano corriente y sus dedos de fieltro pulsaban las teclas. Servía, según el anuncio, para cualquier piano inglés o extranjero.

Fonógrafos1877 a 1929

Por primera vez, una máquina graba un sonido real y lo devuelve. La voz hace vibrar un diafragma, un estilete talla esa vibración en un cilindro de cera que gira y, al recorrer de nuevo el surco con una punta de zafiro o diamante, el aparato reproduce lo grabado. La aguja de acero, que se cambiaba en cada cara, es cosa del gramófono. Del estaño se pasó a la cera y después al celuloide.

España tuvo su propio país fonográfico. En Madrid, Hugens y Acosta, en la calle Barquillo, vendía hacia 1900 fonógrafos Edison y cilindros grabados a entre una y tres pesetas, y su salón recomendaba el aparato a los estudiantes de canto para escucharse. Al final de la era, Edison defendía el cilindro frente al disco con su Blue Amberol de celuloide y punta de diamante permanente, vendido por correo desde Orange, Nueva Jersey.

«Llegué a la conclusión de que, si conseguía registrar bien los movimientos de un diafragma, ese registro reproduciría el movimiento que la voz le había dado.»
Thomas A. Edison, en un folleto de su compañía de hacia 1927 (archivo del proyecto).

De la colección: los Puck Sirene y Lorelei

Fonógrafos alemanes de pequeño formato, hacia 1905, cuyo mecanismo descansa sobre bases de hierro fundido dorado. En el Sirene, una sirena tendida entre olas sostiene el conjunto con elegancia contenida.

El Lorelei es de otra naturaleza. Su base es una escena completa: una composición rocosa que evoca el peñasco sobre el Rin que Heine inmortalizó en su poema de 1824, con la figura femenina integrada entre salientes y vegetación en hierro fundido trabajado y dorado. La bocina, lacada en verde y con nervaduras en relieve que dibujan una forma floral, lo convierte en el más lujoso y explícitamente narrativo de los Puck que han pasado por esta colección.

Donde el Sirene es contenido, el Lorelei es teatral y romántico en el sentido más alemán del término: la joven que seduce con su voz desde la roca sobre el río, convertida en pedestal de la máquina que reproduce voces. Difícilmente puede ser casual.

De la colección: fonógrafo Edison Home, 1899

Sorprende a quien lo ve por primera vez: nadie espera que una máquina industrial tenga flores pintadas a mano en la trompeta. Y ahí están, rosas blancas sobre el metal, pintadas seguramente no en la fábrica de Orange, sino en el comercio o en casa del primer comprador, con el cuidado que se pone en los objetos que van a formar parte de la vida diaria. La trompeta mide unos ochenta y dos centímetros.

La caja de roble macizo con esquinas reforzadas conserva su barniz oscuro original, y son originales también las piezas de metal esmaltado y cromado y el reproductor, con su número de serie grabado. En una de las piezas esmaltadas en negro se lee la firma del inventor en dorado, y la pegatina en forma de lazo con la inscripción «Edison Home Phonograph» se mantiene notablemente bien después de ciento veinticinco años.

Su motor, más potente que el del Standard, permite reproducir varios cilindros con una sola carga. Salía de fábrica con aguja de acero, pero este ejemplar lleva punta de zafiro, una sustitución habitual entre quienes querían alargar la vida de los cilindros. Suena como sonaban los fonógrafos de 1899: más grueso y más directo que los modelos posteriores, con la aspereza de la punta sobre la cera.

  1. 1857El fonautógrafo de Scott de Martinville registra el sonido en papel ahumado, sin poder reproducirlo.
  2. 1877Charles Cros describe su paleófono y Thomas Edison construye el fonógrafo de hoja de estaño.
  3. 1886El grafófono de Bell y Tainter introduce el cilindro de cera; Edison la adopta en 1888.
  4. 1908El cilindro Amberol duplica la duración a cuatro minutos.
  5. 1912Llega el Blue Amberol, de celuloide, pensado para girar a 160 revoluciones por minuto.
  6. 1929Thomas A. Edison, Inc. deja de fabricar cilindros para el público.
Fonógrafo Puck Lorelei: bocina verde con nervaduras en relieve sobre una base de hierro fundido dorado que representa una escena rocosa
El Puck Lorelei, con la bocina lacada en verde y la base de hierro fundido que recrea el peñasco del Rin. Colección y fotografía del autor.
Mecanismo del fonógrafo Puck Sirene sobre una base de hierro fundido dorado con una sirena tendida entre olas
El Puck Sirene: el mecanismo descansa sobre una sirena tendida entre olas, en hierro fundido dorado. Colección y fotografía del autor.
Fonógrafo Edison Home de 1899, con caja de roble y gran trompeta negra decorada a mano con rosas blancas
Edison Home de 1899, con la trompeta de 82 centímetros decorada a mano con rosas blancas. Colección del autor.
Fonógrafo Edison Fireside con bocina roja y su tapa de madera
Fonógrafo Edison Fireside con bocina roja, junto a su tapa. Colección del autor. [Añadir año y modelo de bocina.]

Gramófonos1887 a 1955

Emile Berliner sustituyó el cilindro por un disco plano con el surco grabado en horizontal. La ventaja era industrial: un disco se estampa a partir de una matriz, como una moneda, y se pueden prensar miles de copias.

Quien lo inventó era un emigrante. Emil Berliner había nacido en Hannover en 1851, en una familia judía de clase media, y en 1870 cruzó el Atlántico con diecinueve años. Los registros civiles de su ciudad lo anotaron sin rodeos: «Emigró secretamente a América». Huía del servicio militar obligatorio, y por ello fue condenado en rebeldía a una multa de ciento cincuenta marcos, equivalente a cuatro semanas de prisión. Acababa de estallar la guerra franco-prusiana, que terminaría con la proclamación del Imperio Alemán en el salón de los espejos de Versalles y la anexión de Alsacia y Lorena. Era un buen momento para empezar de nuevo al otro lado del océano.

El gramófono trajo al hogar el sonido más esquivo de todos: la voz humana reconocible. La de un artista concreto, la de un político célebre, la de un tenor muerto cinco años atrás que de pronto volvía a cantar en el salón de casa. Eso es lo que ninguna caja de música podía imitar, la ilusión de presencia, la sensación de que el intérprete estaba en la habitación.

Suele decirse que el gramófono acabó con la caja de música, y conviene matizarlo. Los tiempos cambiaban solos, y el piano automático, el órgano de baile, el nickelodeon y después la radio habrían terminado igualmente con aquella era de música encerrada en discos de metal perforado. Lo que hizo el gramófono fue acelerar el proceso y volverlo irreversible.

Con la goma laca, el disco de 78 revoluciones dominó la primera mitad del siglo XX. La bocina acabó escondida dentro del mueble y, más tarde, el gramófono se hizo portátil: una maleta con manivela que llevaba la música al campo, a la playa o a la trinchera.

De la colección: Ramophone «Automatique Concert», Juvisy-sur-Orge, hacia 1908

Su propia calca lo anuncia como «Le Ramophone — Automatique Concert», marca y modelo registrados. Lo construyó A. Angélique en Juvisy-sur-Orge, en el antiguo departamento de Seine-et-Oise, y su publicidad lo presentaba como el ideal de los aparatos para bares, cafés y salas de baile. Funcionaba con monedas de diez céntimos, previa carga de la cuerda.

Años más tarde la firma cambió de manos y de nombre: como Rymophone, ya con Débar al frente, amplió su catálogo hacia los pianos automáticos en 1923. El Ramophone representa la primera generación de gramófonos de monedas de diseño europeo, salidos no de los talleres americanos de Camden, sino de la inventiva francesa aplicada al entretenimiento público.

De la colección: Mikiphone, el gramófono más pequeño del mundo

El extremo opuesto del Concert. Lo patentaron en Suiza los hermanos Vadász y se anunció con un eslogan que le venía como anillo al dedo: el gramófono más pequeño del mundo. Su caja metálica y redonda le valió el apodo popular de «la quesera». Se abre como un rompecabezas, se montan sus piezas y queda listo para sonar.

Suele decirse que el nombre viene del parecido del aparato desplegado con la cabeza de Mickey Mouse, pero no puede ser: cuando se patentó, el personaje de Walt Disney aún no existía. Y que sea diminuto no debe engañar, porque montado reproduce discos de veinticinco centímetros de diámetro.

Responde a un impulso que recorre toda esta historia: llevarse la música encima. Los gramófonos fueron reduciendo la bocina hasta caber en un bolsillo, mucho antes de que existieran los aparatos portátiles que hoy damos por supuestos.

De la colección: gramófono Concert de monedas Pathé, París, hacia 1910

Dos metros y ocho centímetros de altura: un mueble de roble de 53 por 52 por 105 centímetros coronado por una trompeta de 67 centímetros de diámetro. Lleva reproductor Pathé de aguja de zafiro y una persiana vertical que oculta los estantes donde se guardaban los discos.

Se diseñó buscando volumen y claridad, para sonar en locales llenos de gente: salones de baile, cafeterías, bares y casas de citas. De ahí el sobrenombre de Concert. Frente a los discos de aguja de acero, el sistema Pathé usaba punta de zafiro, que conservaba mucho mejor el disco; giraba a ochenta revoluciones y el surco corría del interior al exterior, al revés de lo que estamos acostumbrados. Para que tocara había que echarle una moneda francesa de la época. Fue la pieza que inauguró Antigüedades sonoras en el Museo de Bellas Artes.

  1. 1887Berliner, ya en Estados Unidos, patenta el gramófono y el disco plano: el surco se graba en horizontal y el ejemplar se estampa desde una matriz.
  2. 1898Se funda en Londres The Gramophone Company.
  3. 1901Eldridge Johnson funda la Victor Talking Machine Company en Estados Unidos.
  4. 1906La Victrola esconde la bocina dentro del mueble.
  5. 1925La grabación eléctrica con micrófono sustituye a la acústica.
  6. 1948El disco microsurco de vinilo inicia el retiro del 78.
Gramófono de monedas Ramophone: mueble de madera con bocina azul de gajos, plato con disco rojo y estantería con discos bajo el tablero
El Ramophone de la colección, con su bocina azul y los discos guardados bajo el plato. Fotografía del autor.
Calca publicitaria del mueble: Le Ramophone Automatique Concert, A. Angélique constructor en Juvisy-sur-Orge
La calca del mueble: «Le Ramophone — Automatique Concert», marca y modelo registrados, de A. Angélique, constructor en Juvisy-sur-Orge.
Gramófono HMV con gran bocina metálica oscura sobre un mueble de madera
Gramófono HMV de bocina metálica. Colección del autor. [Añadir modelo y año.]
Gramófono HMV de mueble con bocina de madera
Gramófono HMV con bocina de madera. Colección del autor. [Añadir modelo y año.]

Radiodesde 1920

La radio no guarda el sonido: lo transporta. Convierte la voz en ondas electromagnéticas que un receptor, a cientos de kilómetros, vuelve a convertir en sonido en el mismo instante.

De los receptores de galena con auriculares se pasó a los aparatos de válvulas con altavoz, y el mueble de radio ocupó el centro de la casa. Con ella termina la era en que la música se producía y se guardaba por medios estrictamente mecánicos, y por eso el libro se detiene aquí.

De la colección: receptor de galena BBC, 1920 a 1927

Un cristal de galena, sulfuro de plomo, basta para rectificar la señal y convertirla en sonido. No necesita pilas ni enchufe: funciona con la propia energía que capta la antena, aunque exige auriculares porque su sonido es muy débil. Sintonizar era un oficio de paciencia: había que arrastrar el fino hilo del detector, el llamado bigote de gato, y apoyarlo suavemente sobre el cristal hasta dar con el punto exacto en que la emisora se oía mejor.

El ejemplar conserva pegada en la tapa la hoja de instrucciones de The British Thomson-Houston Co., de Rugby, con la tabla de ajustes para una antena de cien pies y las longitudes de onda de las emisoras, de 300 a 450 metros. Por ser fácil de construir y no poder ser detectado por las tropas alemanas, en la Segunda Guerra Mundial se le llamó radio de trinchera.

De la colección: Philips 2511 con altavoz hexagonal 2018

La primera radio Philips con un único botón de sintonía, diseñada por Louis Kalff. Se presentó como receptor de demostración en la feria Jaarbeurs en septiembre de 1928, pero los problemas técnicos y la falta de instalaciones retrasaron la producción, que arrancó despacio en noviembre. En el verano de 1929, con la nueva fábrica de Eindhoven ya en marcha, Philips lanzó su campaña publicitaria en los Países Bajos.

Pesa 21,6 kilos y era cara, pero aun así se hizo popular y ganó varios premios. Se fabricó hasta 1932. El altavoz hexagonal 2018, con su rejilla dorada en forma de estrella, se vendía aparte y se colocaba encima del receptor. [Confirmar el año del ejemplar.]

De la colección: Philips 2531 con altavoz 2007, 1931 a 1932

Receptor y altavoz de baquelita, con recepción en onda larga y onda media. Philips llevaba fabricando válvulas de bajo consumo, las miniwatt, desde 1918, empezó a producir radios en 1927 y un año después era el mayor fabricante de Europa.

Este modelo fue el primero que la casa fabricó en Alemania, y solo pudo hacerlo gracias a un acuerdo con Telefunken firmado el 24 de noviembre de 1931: por no ser una compañía nacional, Philips tenía vetada la fabricación en suelo alemán.

De la colección: Philips 930A, Holanda, 1931

Lanzada en 1931 y conocida en España como «lata de jamón» o «quesito», e internacionalmente como Chapel, por su silueta de capilla. Caja metálica imitando palisandro, mandos y remates de baquelita negra y, en el centro del frontal, un troquel de ondas paralelas con estrellas superpuestas: el logotipo de Philips convertido en rejilla del altavoz.

Los diseños anteriores de la casa holandesa eran cuadrados e impersonales. La Chapel, obra de Louis Kalff, marcó un antes y un después, y se hizo popular no solo por su forma, sino por la calidad de sonido que le dio su altavoz interno.

De la colección: Sony CRF-320, Japón, 1976

El otro extremo de la historia. Un receptor de onda corta de doble conversión con síntesis de frecuencia, lectura digital de la frecuencia, reloj de cuarzo, sintonía de antena, filtros de ancho de banda y modos de banda lateral. Donde el receptor de galena pedía paciencia y un hilo apoyado sobre un cristal, este muestra la emisora en cifras rojas.

Entre uno y otro hay más de medio siglo, pero el principio es idéntico: capturar del aire una onda que viaja desde muy lejos y devolverla convertida en voz. Este ejemplar, de 1976, pasó por el taller: la restauración puede verse en la sección de restauración.

  1. 1888Heinrich Hertz demuestra experimentalmente las ondas electromagnéticas.
  2. 1901Guglielmo Marconi transmite una señal telegráfica a través del Atlántico.
  3. 1906Lee de Forest patenta el Audion, la válvula que hará posible amplificar la señal.
  4. 1920La emisora KDKA de Pittsburgh inaugura la radiodifusión comercial regular.
  5. 1924Empieza a emitir Radio Barcelona, EAJ-1, una de las primeras emisoras de España.
  6. 1954La radio de transistores anuncia el final de la era de las válvulas.
Receptor Philips 2511 de caja negra con veteado, coronado por un altavoz hexagonal con rejilla dorada en forma de estrella
Philips 2511 con su altavoz hexagonal 2018, diseño de Louis Kalff. Colección del autor.
Receptor Philips 2531 de baquelita marrón junto a su altavoz circular exterior Philips 2007
Philips 2531 de baquelita con su altavoz exterior Philips 2007. Colección del autor.
Radio Philips 930A con forma de capilla, en imitación de palisandro, con el logotipo de ondas y estrellas troquelado sobre la rejilla del altavoz
Philips 930A, la Chapel: el logotipo de la marca convertido en rejilla del altavoz. Colección del autor.
Receptor de galena de la BBC: caja de madera abierta con la placa Crystal Receiver, sus bornes, el detector de bigote de gato y las instrucciones pegadas en la tapa
El receptor de galena de la BBC abierto: la placa Crystal Receiver con sus bornes de antena, tierra y auriculares, el detector de bigote de gato y, en la tapa, la tabla de longitudes de onda de The British Thomson-Houston Co., de Rugby. Colección y fotografía del autor.
Receptor Sony CRF-320 sobre el banco de trabajo, con dial iluminado, pantalla digital de frecuencia y numerosos mandos
Sony CRF-320 en el banco del taller: el último capítulo de la historia, con síntesis de frecuencia y lectura digital. Colección y fotografía del autor.

Restauración

Reparar es devolver la función; restaurar es devolver la vida sin quitarle la historia. En un aparato sonoro, además, cada decisión cambia cómo suena.

Mínima intervención

Se conserva todo lo original posible. Un aparato honesto, con su pátina de siglo, vale más que uno repintado y sin alma. A veces la mejor restauración es no tocar.

Reversibilidad

Se trabaja como se trabajaba entonces, con cola de conejo caliente en lugar de epoxi y pulimento de goma laca en lugar de barniz en aerosol: el restaurador de dentro de cien años debe poder deshacer lo que se hizo hoy.

Documentación

Escuchar la pieza antes de abrirla, fotografiar cada tornillo antes de retirarlo y grabar el sonido antes y después de la intervención.

Cómo se trabaja una pieza

  1. Observar y escucharDejar sonar un ciclo completo, si funciona: un chirrido rítmico delata apagadores gastados; un tempo que se acelera, un regulador que no frena.
  2. Documentar y desmontarFotografías de todo antes de tocar nada. Los tornillos antiguos se hicieron para un orificio concreto.
  3. Reparar con criterioFuelles, muelles, peines, válvulas o diafragmas, con las técnicas y los materiales con que se construyeron.
  4. Acabados y prueba sonoraAjuste final, grabación del resultado y ficha de restauración.

Casos del taller

Ariston de 24 notas

Fabrik Leipziger Musikwerke, Leipzig, c. 1890

Impecable por fuera y mudo por dentro: los fuelles perdían aire y las lengüetas sonaban a destiempo. Se restauró con los materiales y las técnicas con que se fabricó. Devolverle la estanqueidad al fuelle fue devolverle la voz.

Mechanical Orguinette

Nueva York, entre 1880 y 1891

No había fugas ni gomas perecidas, sino un montaje incorrecto: el bloque de lengüetas y los rollos estaban mal colocados. Bastó devolverlos a su sitio. Entender cómo iba montada una pieza también es restaurar.

Piano automático Estonola. El piano de La Orotava

Londres, hacia 1900 · La Orotava, Tenerife

Décadas usado como mueble, con el sistema neumático deteriorado. La intervención tuvo tres partes. Primero lo neumático: sustituir toda la lona de los fuelles, las tuberías de caucho, los muelles y las juntas, hasta que el vacío volvió a sostenerse. Después la mecánica del piano: martillos, balancines, fieltros y otras mil piezas pequeñas. Y por último la afinación, que llevó un afinador profesional.

Gem Roller Organ y Play-a-Sax

Ithaca, c. 1900, y Chicago, c. 1930

Dos decisiones de no intervenir. El Gem conserva su estado original y suena. En el Play-a-Sax, el metal está tan agarrotado que forzar la afinación pondría en riesgo la pieza, y en esos casos se impone la prudencia.

Ahora en el taller: la Rolmonica

Una armónica que no necesita saber tocarla: en su caja de baquelita jaspeada corre un pequeño rollo de papel perforado que decide qué lengüetas suenan mientras se sopla y se gira la manivela. Es el mismo principio del piano automático, reducido al tamaño de la mano.

La fabricó en Baltimore la Rolmonica Music Company, que la puso a la venta a partir de 1928 como alternativa barata a los instrumentos tradicionales. Es una pieza híbrida: el corazón es una armónica alemana de doce notas, de las que entonces dominaban el mercado mundial, montada sobre un marco de baquelita, uno de los primeros termoplásticos comerciales, patentado por Leo Baekeland en 1907. La baquelita era moldeable, resistente al calor, aislante y mucho más barata que la madera o el metal.

Lo que necesita es poco: una afinación ligera y liberar la lámina de una nota que la suciedad ha dejado atascada.

Rolmonica abierta sobre la mesa, con los rollos de papel en su caja
La Rolmonica abierta, con sus rollos de papel. Fotografía del autor, septiembre de 2026.

El taller, en vídeo

Tres intervenciones documentadas paso a paso, del diagnóstico a la prueba sonora.

Restauración de un fonógrafo Edison. [Añadir modelo e intervención.] Ver en YouTube

Restauración del piano automático Estonola de La Orotava: sistema neumático, mecánica del piano y afinación final. Ver en YouTube

Sony CRF-320 de 1976: contador digital (cambio de varicap), diales agarrotados (cambio de engranajes), banda de FM (condensadores secos), vúmetro (transistor defectuoso), iluminación de los diales (sustitución por led) y repaso estético. Ver en YouTube

Lo que nunca se hace en el taller

  • Usar herramientas eléctricas sobre el peine de una caja de música: el calor destiempla el acero y el diente queda muerto.
  • Afinar dientes existentes. Muchas cajas suizas anteriores a 1850 usan temperamento mesotónico, y esa aparente disonancia es el carácter del instrumento.
  • Soldar apagadores sin apoyar el peine en arena fina, que absorbe el calor, o dejar restos de fundente sobre el acero.
  • Aceitar el cilindro, barnizar el fondo de la caja de resonancia o usar colas de fraguado duro.

Lo que dice el manual original de Edison

Los folletos de Edison del archivo del proyecto son también documentación técnica de primera mano: explican cómo tenía que funcionar el aparato, y eso fija el objetivo de la restauración.

Velocidad: 160 vueltas por minuto

Los cilindros Blue Amberol se grababan a 160 revoluciones por minuto, con un margen aceptable entre 158 y 162. El fabricante proponía meter una tira de papel entre el cilindro y el rodillo y contar con el dedo cuántas veces roza en un minuto; después se corrige con el tornillo del regulador.

Lubricación mensual

Aceite en los cojinetes y grasa en los engranajes bajo la placa superior, en el regulador y en los extremos del cilindro, y aceite a lo largo del husillo de avance y de la barra guía del carro.

Síntomas y causas

Si el aparato avanza a tirones, el muelle principal pide lubricante. Si la velocidad es correcta y el sonido sigue áspero, el problema está en el reproductor: el diafragma o la punta de diamante o zafiro.

Advertencias

No poner ni quitar un cilindro con el reproductor bajado, no deslizarlo sobre el surco, no dejarlo caer y no dejar un cilindro montado cuando el aparato no se usa.

Actos culturales y exposiciones

Trabajamos con administraciones públicas, museos, centros culturales, fundaciones y asociaciones para llevar esta colección al público. Cada montaje se adapta al espacio, al presupuesto y al tipo de visitante.

Los actos culturales y las exposiciones los organizamos Carlos Javier Ramos Darias y Domingo Fragiel Tremps, que comparten colección y comisariado.

La colección ya se ha expuesto en el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, con comisariado propio, y en Las Naves de Valencia, con cobertura en prensa, agencias como Europa Press y entrevistas en radio. Hemos trabajado con ayuntamientos y con centros culturales públicos, y conocemos sus plazos y su papeleo. La Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel, el musicólogo Joaquín Díaz, el laboratorio Sono·Lab de Las Naves y el artista sonoro Francisco López, comisario de Audiosphere en el Reina Sofía, han emitido informes que avalan la colección y aconsejan su exhibición pública.

Por qué lo hacemos

Este patrimonio es frágil. Los cilindros de cera se desintegran, los mecanismos de relojería se oxidan, las lengüetas de los organillos se quiebran. Pero, más allá del deterioro físico, hay otro deterioro que preocupa más: el del conocimiento. Cada vez quedan menos personas capaces de reparar una caja de música compleja, de entender los sistemas de notación de los rollos de papel o de descifrar las marcas de fabricante en los cilindros fonográficos.

Mostrar estas piezas en funcionamiento, explicarlas y dejar que se oigan es la forma más eficaz de tender un puente entre ese saber en peligro de extinción y las nuevas generaciones de artistas, investigadores y curiosos. Por eso cada acto cultural es también un acto de conservación.

El objetivo del proyecto atiende a las necesidades informativas, educativas y lúdicas de la sociedad, e incentiva el estudio, el aprendizaje, el descubrimiento, la valoración y el disfrute del patrimonio musical y sonoro. Difundir aspectos poco conocidos de la música es lo que nos empuja a reunir, proteger, conservar y mostrar esta riqueza, y a generar un marco de debate y un foro de encuentro entre musicólogos, etnomusicólogos y antropólogos en torno a la investigación de la música de tradición oral.

Hay además una convicción que ha ido creciendo con los años de investigación: el arte sonoro existe mucho antes de que se acuñara el término. Quien programó un cilindro de púas, quien afinó un peine de acero o quien pintó rosas en la trompeta de un fonógrafo estaba trabajando con el sonido como materia. Reconocerlo cambia la manera de mirar tanto las piezas antiguas como la creación de hoy.

Por eso queremos dar continuidad a esa línea: promover el arte sonoro, acompañar a quienes están creando ahora con el sonido y hacer que todo ello llegue a las nuevas generaciones. No se trata solo de conservar lo que se hizo, sino de que siga haciéndose.

A ello se suma un objetivo nada menor: la obtención de fondos destinados a la conservación y la restauración de las piezas, y a la incorporación de otras nuevas.

El acto cultural: Crónicas del Arte Sonoro

Un recorrido vivo y experiencial por la evolución del sonido, de los precursores históricos de su reproducción y captura (cajas de música, organillos, pianos automáticos, fonógrafos y gramófonos) a las prácticas contemporáneas interactivas e inmersivas, con instalaciones y pantallas táctiles. No es solo una cronología: invita a pensar la desmaterialización del sonido y su carácter inmaterial.

En su edición de València, en Las Naves, registró la mayor afluencia y repercusión mediática de aquel espacio. El formato se adapta al lugar y a la programación de cada entidad.

Exposiciones

Desde una vitrina temática hasta un recorrido completo por la historia de los soportes sonoros, con piezas originales de finales del siglo XVIII en adelante. Aportamos las piezas, su documentación, los textos de sala y el criterio de conservación.

Demostraciones sonoras

Los aparatos funcionan. Una sesión en la que suenan un organillo de disco, un fonógrafo de cilindro y un gramófono de bocina cambia por completo la visita.

Charlas y visitas guiadas

Recorridos comentados, conferencias y presentaciones para público general, escolar o especializado, sobre la historia del arte sonoro y de la industria española del sonido.

Talleres y didáctica

Actividades para centros educativos y públicos familiares: cómo se codifica una melodía en púas o perforaciones, y cómo se restaura un aparato centenario.

Asesoramiento y restauración

Identificación, datación y valoración de piezas, informes de conservación y restauración de instrumentos musicales mecánicos y aparatos de reproducción sonora. El trabajo del taller puede verse documentado en vídeo.

Diálogo con el arte sonoro contemporáneo

Los aparatos históricos junto a la creación actual: instalaciones, piezas de artistas sonoros y propuestas interactivas que ponen en relación el origen mecánico del sonido grabado con lo que se hace hoy. Así se planteó Sono-Art en Valencia, con el laboratorio Sono·Lab de Las Naves.

Cesión y préstamo

Préstamo de piezas para exposiciones temporales de terceros, con las condiciones de transporte, seguro y conservación que cada aparato necesita.

¿Preparando una programación cultural?

Cuéntanos el espacio del que dispones y las fechas que manejas, y preparamos una propuesta a medida, con presupuesto y necesidades técnicas. También atendemos consultas de investigadores, medios y otros coleccionistas, y propuestas de patrocinio o mecenazgo dirigidas a la conservación y restauración de las piezas.

Escríbenos
historiasonora@hotmail.com

Contacto

historiasonora@hotmail.com
carlos-ramos-darias@gmail.com

Responsables

Carlos Javier Ramos Darias · Domingo Fragiel Tremps
San Cristóbal de La Laguna y Santa Cruz de Tenerife, Tenerife, España

Trayectoria

Lo que hemos hecho hasta ahora: exposiciones realizadas, vídeos de las piezas en funcionamiento, apariciones en medios, publicaciones y el archivo documental del proyecto.

Exposiciones

  • 2020

    Antigüedades sonoras. Aparatos sonoros de los siglos XIX y XX

    Museo Municipal de Bellas Artes, Santa Cruz de Tenerife. Del 27 de noviembre de 2020 al 17 de enero de 2021. Comisariada por Domingo Fragiel Tremps y Javier Ramos Darias

    Una colección de aparatos reproductores de sonido de los siglos XIX y principios del XX, junto a piezas relacionadas con su fabricación y con la evolución mecánica y tecnológica de los mismos, en el marco de la primera y la segunda revolución industrial. El recorrido va de los instrumentos manuales a los automáticos, y de los discos de púas de cajas de música y organillos a los discos planos codificados, más fáciles de almacenar e intercambiar, hasta la reproducción de la voz humana en el fonógrafo y la llegada de las ondas hertzianas y la radio.

    Buena parte de las piezas procedían de colecciones privadas de Santa Cruz de Tenerife, y otras se adquirieron a coleccionistas internacionales por su rareza en el mercado. La muestra se inauguró a las ocho de la tarde, con la concejala de Cultura, Gladis de León, presentándola en nombre del Ayuntamiento. En el acto se puso en funcionamiento el gramófono de monedas fabricado en París hacia 1910, que hizo sonar un tango bailado por una pareja del colectivo Tango Siglo XXI.

    Nota del Ayuntamiento · Programa de la exposición (PDF)

    Recorrido por el montaje en el Museo Municipal de Bellas Artes. Ver en YouTube

    Cartel de la exposición Antigüedades sonoras, con un gramófono Pathé de bocina roja sobre fondo granate
    Cartel de la exposición, con el gramófono Concert de monedas Pathé. Organismo Autónomo de Cultura, Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
  • 2023

    Sono-Art. Història dels Reproductors Sonors i Audio-art

    Las Naves, Valencia. Del 15 de junio al 28 de agosto de 2023. Ajuntament de València · Missions València 2030

    Recorrido por la historia de los soportes sonoros en cuatro etapas: mecánica, eléctrica, magnética y digital. La era mecánica, de 1790 a 1920, se construyó con cajas de música, organillos, pianos automáticos, fonógrafos y gramófonos de la colección privada de Carlos Javier Ramos Darias y Domingo Fragiel Tremps. Se sumaron el archivo del Laboratorio de Creaciones Intermedia de la Universitat Politècnica de València, la colección Super-Sonic de Francisco López y varias colecciones particulares más, con la ayuda de Miguel Molina en la parte más popular y humana.

    La comisarió Gilles Martin, responsable del laboratorio Sono·Lab. Hubo visitas guiadas gratuitas todos los miércoles de junio y julio a las siete de la tarde, piezas en funcionamiento y una instalación interactiva que anticipaba el futuro del sonido. Registró la mayor afluencia y repercusión mediática de Las Naves.

    Nació de una casualidad: Domingo Fragiel se interesó por Las Naves y entró a preguntar. Ese mismo día, hablando con Gilles Martin, surgió la idea de cruzar la colección histórica con el arte sonoro contemporáneo.

    Sala de la exposición Sono-Art: gramófonos y fonógrafos sobre peanas negras a lo largo de una pared blanca, con público el día de la inauguración
    La sala de Sono-Art el día de la inauguración, con los aparatos alineados sobre peanas a lo largo del recorrido. Las Naves, Valencia, junio de 2023.
    Cartel de la exposición Sono-Art en Las Naves, Valencia
    Cartel de Sono-Art, con las dos colecciones privadas acreditadas. Las Naves, Ajuntament de València.

    Vídeo del montaje de Sono-Art en Las Naves. Ver en YouTube

Reconocimiento institucional

Cuatro informes independientes avalan el valor de la colección y aconsejan su conservación y exhibición pública.

  • 2021

    Informe de Joaquín Díaz

    Urueña, 7 de diciembre de 2021

    Presidente titular honorífico de la Cátedra de Estudios sobre la Tradición de la Universidad de Valladolid, doctor honoris causa por el Saint Olaf College de Estados Unidos y académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, que presidió hasta 2011. Preside también la Fundación Joaquín Díaz, dedicada a la valoración y difusión del patrimonio legado por la tradición.

    Su informe describe la colección como un recorrido por la gama de aparatos mecánicos de producción y reproducción de sonido que abarca prácticamente un siglo, y concluye que merecería un espacio propio donde pueda ser admirada por quienes se interesan por la historia del sonido.

  • 2026

    Carta de apoyo de Francisco López

    Compositor y artista sonoro. Comisario de Audiosphere en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (2020-2021), fundador de la colección Super-Sonic de música experimental y audioarte y de las residencias internacionales Sonic Mmabolela (Sudáfrica) y Mamori Sound Project (Brasil). Newport, 14 de marzo de 2026

    Sobre el acto cultural Crónicas del Arte Sonoro: lo describe como un acto vivo y experiencial que va de los precursores históricos de la reproducción y captura del sonido a prácticas contemporáneas interactivas e inmersivas, y que no se limita a una cronología, sino que invita a reflexionar sobre la desmaterialización del sonido y su carácter inmaterial y aural.

    Señala que el proyecto ya ha demostrado su viabilidad en València, donde registró la mayor afluencia y repercusión mediática del espacio, y que Santa Cruz de Tenerife tiene una oportunidad única de posicionarse como polo emergente del arte sonoro en el sur de Europa. Recomienda expresamente su realización y el apoyo institucional del Ayuntamiento.

  • Sono·Lab

    Informe de Gilles Martin

    Responsable del laboratorio Sono·Lab de Las Naves, centro de innovación social del Ayuntamiento de Valencia. Valencia, 29 de septiembre

    Sono·Lab investiga con herramientas disruptivas nuevos campos de creación y reproducción musical, y es el único laboratorio de estas características en España. Su informe atribuye a la colección un valor inestimable en lo didáctico y lo divulgativo, y la describe como un viaje en el tiempo por la historia de los reproductores sonoros mecánicos, con decenas de piezas del siglo XVIII al XX en perfecto estado y en funcionamiento.

    Sostiene que, para trabajar con el audioarte y las nuevas herramientas, hace falta conocer el origen y la evolución de los reproductores y sus soportes, y que ahí reside el poder de divulgación y democratización de esta colección. Concluye que merece un espacio propio donde la ciudadanía pueda disfrutarla y aprender de ella.

  • RACBA

    Informe de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel

    Rosario Álvarez Martínez, presidenta de la Academia y catedrática de Historia de la Música en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna

    El informe detalla la composición de la colección en el momento de redactarse, con cajas de música, organillos, un piano automático, fonógrafos, gramófonos y radios primitivas, y valora el estudio exhaustivo de cada pieza y las explicaciones del catálogo, elaboradas por los propios coleccionistas.

    Advierte de que no existe nada similar en Canarias, de modo que la colección se convertiría en un referente único en las Islas y podría ser el núcleo de otra más amplia, útil no solo para la música y la comunicación, sino para otros campos técnicos. Y aconseja expresamente su conservación en un lugar idóneo para que pueda mostrarse al público interesado.

Los informes completos están a disposición de cualquier entidad que los solicite.

Vídeos

Las piezas de la colección, sonando. Este reproductor muestra los últimos vídeos del canal carlos rd · Antigüedades sonoras.

Ver el canal completo en YouTube

Publicaciones

Libro en preparación

Crónicas del Arte Sonoro

Cinco capítulos, uno por cada familia de instrumentos, escritos desde una doble condición: la del historiador que investiga y la del coleccionista que restaura con sus manos. El recorrido va de los órganos mecánicos y los organillos a las cajas de música, los pianos automáticos, los fonógrafos y los gramófonos, y se detiene en el umbral de la era eléctrica.

La mirada vuelve una y otra vez al mundo ibérico y latinoamericano, y a las piezas de la colección, que aparecen intercaladas en la historia como testigos que aún suenan.

«Toda esta historia no es, en el fondo, más que la de un deseo muy humano y muy antiguo: el de capturar lo efímero, dar forma al silencio y hacer que la materia inerte, por un momento, cante.»De la introducción, «Dar voz al silencio».

Avisadme cuando se publique

Entrevistas y medios

  • RadioEntrevista en Locos por Valencia, Cadena SER, junio de 2023, con motivo de Sono-Art.
  • Agencia«El Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife acoge una exposición sobre reproductores de sonido del siglo XIX y XX», Europa Press Islas Canarias, 25 de noviembre de 2020. Leer
  • Prensa«El Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife acoge una exposición sobre reproductores de sonido del siglo XIX y XX», 20minutos, 25 de noviembre de 2020.
  • Prensa«Un emocionante recorrido por la historia de los soportes sonoros», Javier Caro, Culturplaza, Valencia Plaza, 22 de junio de 2023. Entrevista sobre Sono-Art. Leer
  • PrensaEntrevista en Levante-EMV con motivo de Sono-Art, Valencia, verano de 2023. Publicada en edición para suscriptores.
  • Prensa«Sono·lab de Las Naves inaugura Sono·Art, un recorrido por la historia de los reproductores sonoros y audio-arte», Valencia News, 14 de junio de 2023.
  • Prensa«Sono·lab de Las Naves inaugura Sono·Art, un recorregut per la història dels reproductors sonors i àudio-art», elperiodic.com, junio de 2023.

Archivo documental: Edison, 1915 a 1929

Siete documentos originales de Thomas A. Edison, Inc.: folletos, catálogos, instrucciones y correspondencia de la división de fonógrafos de cilindro en sus últimos años.

  • c. 1927

    Cincuenta años de moda

    The Height of Fashion for Fifty Years, folleto C-29

    Folleto por el cincuentenario del fonógrafo, con el relato de Edison sobre el origen del invento y los precios de las Amberola 30, 50 y 75, entre 48,20 y 93,40 dólares a plazos.

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  • c. 1927

    Carta comercial a un cliente

    Thomas A. Edison, Inc. Letter

    Presume de más de dos millones de propietarios, ofrece 30 días de prueba en casa y se dictó con un Ediphone, el dictáfono de la propia compañía.

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  • 1927

    Novedades en cilindros Amberol

    Latest Amberol Edison Records, formulario 5827

    Con Victor Herbert, Harry Lauder, Ernest V. Stoneman, el Fisk University Jubilee Quartet y canciones dedicadas a Lindbergh.

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  • c. 1929

    Uno de los últimos suplementos

    Latest Amberol Edison Records, formulario 5229

    Incluye «Makin' Whoopee!» y una canción sobre las elecciones de 1928 entre Hoover y Smith, poco antes del fin de los cilindros.

    Ver escaneo
  • c. 1927

    Aviso a propietarios de modelos antiguos

    Great News for the Owners of Edison Phonographs

    Qué adaptador o reproductor necesita cada modelo antiguo para tocar Blue Amberol, con ilustraciones útiles para identificar piezas.

    Ver escaneo
  • 1915 a 1929

    Instrucciones de la Amberola

    Instructions for Edison Amberola Phonographs, formulario 1177

    Desembalaje, lubricación, uso y ajuste de velocidad, ilustrado con la Amberola 30.

    Ver escaneo
  • c. 1927

    Recordatorios para propietarios

    Reminders for Owners of Edison Cylinder Phonographs

    Velocidad, calendario de lubricación y servicio de reparación de reproductores por correo.

    Ver escaneo

Fechas estimadas a partir del contenido de cada documento.

Bibliografía

  • Arthur W. J. G. Ord-Hume, Clockwork Music, 1973.
  • Roland Gelatt, The Fabulous Phonograph, 1955.
  • Emily Thompson, The Soundscape of Modernity, 2002.
  • Jonathan Sterne, The Audible Past, 2003.
  • Luigi Russolo, El arte de los ruidos, 1913.

Enlaces de interés